Los motores eléctricos representan un gran costo. Cuando uno de ellos falla, los costos asociados con dicho motor empiezan a sumar. Entre estos costos se incluye no sólo el precio por la reparación o el reemplazo del motor fallido, sino también los costos de los tiempos muertos de producción y de las detenciones no planeadas. De hecho, el costo de la producción perdida hace que el costo de reparación y reemplazo se vea pequeño.
Encontrar la causa de la falla del motor es tan vital como poner el motor en operación. Descubrir la causa de la falla permite prevenir que se generen nuevos problemas por la misma causa. Si la investigación es realizada internamente o por un equipo externo de reparación de motores, es esencial aprender de las fallas para mejorar la confiabilidad de las operaciones.
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